La presidenta de la Liga F, Beatriz Álvarez, presentó su dimisión, marcando un momento clave para el futuro del fútbol femenil profesional en España.
La decisión se produce tras una sanción impuesta por el Tribunal Administrativo del Deporte, derivada de irregularidades detectadas en una asamblea de la liga. Este hecho detonó un escenario que terminó con la salida de Álvarez del cargo.
Durante su gestión, la Liga F logró avances relevantes en términos de visibilidad, así como la consolidación de acuerdos comerciales y de patrocinio que impulsaron el crecimiento del torneo. Sin embargo, su etapa también estuvo marcada por críticas relacionadas con la asistencia en los estadios y la salida de jugadoras hacia otras ligas internacionales.
Con su renuncia, se abre un nuevo proceso electoral que definirá a la próxima dirigencia del organismo. Este cambio llega en un momento clave, en el que el fútbol femenil continúa en expansión y enfrenta el reto de fortalecer su estructura, competitividad y proyección a nivel global.
La salida de Álvarez no solo representa un relevo administrativo, sino también una oportunidad para replantear el rumbo de la Liga F en una etapa decisiva para su desarrollo.